La importancia de un buen cuidado de los implantes

Desde hace unos años en i2-Implantología hemos experimentado un aumento de pacientes que buscan mejorar su salud y estética bucodental a través de soluciones protésicas, ya sea para sustituir los dientes ausentes o que, por diversas causas, hemos perdido (caries, enfermedades periodontales, traumatismos, etc.). Por medio de una intervención, el implante se coloca dentro del maxilar o de la mandíbula y se adhiere firmemente al hueso por un proceso denominado osteointegración.

Tras superar la fase de postoperatorio y la colocación de la prótesis implantosoportada, el implante se integra en la cavidad bucal como un diente más y puede perdurar toda la vida. Sin embargo, contrariamente a lo que se pueda pensar, el cuidado de los implantes debe ser igual o incluso mayor que el de los dientes naturales. Aunque no se padecerán problemas como la caries, hay determinadas enfermedades o infecciones que pueden debilitar el hueso y afectar al implante, por lo que el cuidado y la salud bucal son imprescindibles.

El cepillado sigue siendo una pieza clave, utilizando para ello cepillos específicos, tanto manuales como eléctricos. Con ellos se evitarán tanto la formación de placa y cálculo, como la prevención de la mucositis periimplantaria y la periimplantitis, provocadas por biofilms situados en la mucosa alrededor del implante y, en el caso de la periimplantitis, pueden causar incluso la pérdida del hueso que los circunda.

La higiene bucal se debe complementar con el uso de cepillos interproximales, sedas, cintas dentales o irrigadores bucales, los cuales nos ayudarán a limpiar los espacios entre dientes e implantes. Si se eligen colutorios que unan la acción de la clorhexidina con la del cloruro de cetilpiridino se obtienen aún mejores resultados.

La importancia de la irrigación bucal
En pacientes con implantes se recomienda el uso de irrigadores bucales. Cuentan con diferentes boquillas que permiten el uso del agua a presión para mejorar aún más la higiene bucal diaria al actuar sobre zonas de difícil acceso, eliminando un gran porcentaje del biofilm dental después de cada uso.

En paralelo, los hábitos de vida del usuario de los implantes también influyen, y en especial el tabaco, que se ha demostrado como un factor de riesgo añadido a la mala higiene bucal a la hora de padecer periimplantitis. Y, por último, y no menos importante, es la visita a nuestro odontólogo. Los chequeos deben ser regulares, al menos semestrales, y en ellos el especialista revisará el estado de los implantes. El fallo de los mismos, en sus primeras etapas, puede no ser detectado por el paciente, y por ello la revisión del odontólogo es vital para prevenir problemas más graves.

Además, en dichas visitas se eliminará el biofilm bucal acumulado, se pulirá la superficie protésica y se revisarán tanto los tejidos circundantes como el estado del mismo implante.

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